Podemos llamar otaku a todo el fan devoto del manga y del anime. La cosa se pone fea cuando hablamos de cosplay, que es el frikismo llevado al extremo, hasta el punto de suicidar su vida social por vacilar en el foro.


Pero esta gente no está sola, por lo menos en Internet. Existen numerosos puntos de encuentro para personas “diferentes”. El culpable de todo esto es Hiroyuki Nishimura, un muchachete que se está haciendo rico gracias a sus dos Webs.
